Editorial Observador

El Observador

03/02/09

Esa angosta banda ancha

Es imposible que un país funcione si en vez de carreteras pavimentadas tiene angostos senderos de tierra. Uruguay está trancado en una carencia similar por el atraso con que opera Internet, que es la carretera del mundo moderno. Por esa vía se hacen negocios grandes y chicos de un extremo a otro del mundo, y la gente se informa, se educa y se entretiene. Pero esta actividad está restringida en nuestro país porque ANTEL no provee una banda ancha con las características de rapidez que existe en la mayoría de los países y, sobre todo en aquellos que si bien no son atractivos por su tamaño sí lo son por su equipamiento tecnológico. La situación ha provocado una rebelión de usuarios frustrados, que han lanzado una Campaña por el Ancho de Banda que ya cuenta con miles de adhesiones y que presentarán por carta al Ministerio de Industria y Energía un enérgico y justificado reclamo de que nuestro ente de telecomunicaciones se ponga a rueda del mundo real. La carta señala que “ANTEL tiene la capacidad técnica para dar un salto cualitativo, sólo falta que anteponga las prioridades del país por encima de su voluntad de lucrar con el ancho de banda” al mantener el control total de un servicio que presta en forma excesivamente lenta. La campaña se desató a partir de denuncias de un reputado experto internacional en tecnología informática, el argentino Martín Varsavsky, frustrado, durante una estadía veraniega en José Ignacio, por la forma en que opera ese vital servicio.

ANTEL se defiende del aluvión de quejas, intentando minimizar las carencias notorias de su servicio de banda ancha. Gonzalo Perera, vicepresidente del ente, afirmó a nuestro suplemento Café & Negocios que no todas las empresas necesitan un super ancho de banda, criterio con el que discrepa la mayoría de las firmas, a quienes la lentitud y limitaciones actuales del servicio les dificultan sus operaciones habituales en diferentes campos de actividad. Sostuvo además que las comparaciones con otros países son difíciles y muchas veces injustas. Eso es cierto, pero también es cierto que Uruguay no está brindando a sus habitantes las mejores tecnologías. Esas tecnologías que también facilitan la instalación de grandes empresas extranjeras o la realización de teletrabajo desde cualquier domicilio particular. El servicio que actualmente suministra ANTEL, o por su intermedio algunas empresas privadas, no conlleva grandes dificultades para los usuarios domiciliarios. Pero la historia es diferente con las empresas en cualquier rubro, cuyas necesidades de una comunicación rápida y segura a través de una verdadera banda ancha es esencial para la conducción de sus negocios. Demorar la solución de esta carencia, que incide directamente en el crecimiento del país en múltiples áreas de actividad, incluyendo la economía, es nocivo para el desarrollo. Por tanto, es imperativo corregir esta anomalía si queremos incorporarnos de manera efectiva a un mundo globalizado, en el que la rapidez de comunicación es uno de los elementos vitales para tener éxito.


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